Ludopatía: ¿Soy adicto al juego?

En el artículo de hoy vamos a tratar un problema que cada vez se está haciendo más frecuente en la población: la ludopatía. Aunque de una manera u otra el problema de adicción al juego lleva bastante tiempo presente en nuestra sociedad, es ahora cuando está afectando a más personas debido al aumento de la publicidad y a la aparición de nuevas formas de jugar más accesibles y usuales, como pueden ser los casinos online o las apuestas por internet.

Antes, los juegos más problemáticos y adictivos eran las tragaperras, el bingo, la lotería, etc. Sin embargo, en esta generación, cada vez son menos las personas que recurren a esos juegos y más las que invierten en apuestas deportivas, póker online, etc.

La tasa de prevalencia de adicción a juegos de azar oscila entre un 2 y un 3 % de la población adulta, siendo mucho más elevada en jóvenes y adolescentes.

Un dato ciertamente preocupante y que va a en aumento. No obstante, no podemos considerar que el juego sea siempre una conducta patológica sino que, dependiendo del control que tenga la persona y el fin que se persiga jugando, podemos diferenciar 4 tipos de jugadores:

  • Jugador social: Es aquel que juega por puro entretenimiento en contextos sociales, controla su actividad y puede dejar de jugar cuando quiera sin que las apuestas interfieran en otros aspectos de su vida.
  • Jugador profesional: Es aquel para el que el juego es su forma de vida y su profesión. Generalmente solo juegan a juegos donde influye más la habilidad que el azar o donde es posible hacer trampas.
  • Jugador problema: Es aquel que juega habitualmente sin calcular el tiempo ni el dinero que gasta jugando, aunque los gastos no llegan a ser nunca exagerados. Este tipo de jugador tiene un riesgo elevado de convertirse en un jugador patológico.
  • Jugador patológico: Es aquel que ha experimentado una pérdida de control y no puede dejar de jugar por sí mismo. Dedica una cantidad de tiempo desmesurada al juego y apuesta grandes cantidades de dinero. También tiene pensamientos recurrentes sobre el juego y sobre las ganancias y las pérdidas que le ha acarreado, interfiriendo en gran manera en su vida cotidiana.

¿Cuándo el juego se convierte en una adicción?

La línea entre el juego controlado y el juego patológico es una línea muy fina que puedes cruzar en cualquier momento, sin apenas darte cuenta de lo que está pasando hasta que un día te explota en la cara.

Cuando tienes una adicción no siempre eres consciente de ello y, aunque tengas sospechas, más que fundamentadas, de que algo va mal y de que la situación se te está yendo de las manos, te cuesta enormemente pedir ayuda, ya que ello implicaría reconocer que tienes una adicción de la que no sabes salir por ti mismo. Reconocer esto es algo bastante desagradable, aunque necesario para retomar el control de tu vida.

Cualquier conducta pasa a convertirse en adicción cuando pasas de realizarla para obtener algo positivo a realizarla para quitarte algo negativo.

Por ejemplo: No tiene por qué ser necesariamente problemático ir a jugar de vez en cuando un cartón de bingo con amigos, apostar a la lotería en Navidad con la familia o echar de manera esporádica las vueltas del café en una máquina tragaperras. Sin embargo, sí debe ser signo de alerta si notas que al no jugar aparecen síntomas de malestar y necesitas jugar para dejar de sentirte mal (esto significa que empieza a aparecer el síndrome de abstinencia propio de una adicción)

¿Por qué los juegos de azar son tan adictivos?

Podemos fundamentar el poder adictivo de los juegos de azar basándonos en el concepto de refuerzo intermitente.

Pongamos un ejemplo:

Situación 1: Imagina que la máquina de cafés de tu oficina está estropeada y, de vez en cuando, si aprietas repetidas veces el botón de comprar funciona. Un día la maquina termina por romperse del todo y ya nunca sale el café, como la gente no lo sabe sigue dándole repetidas veces al botón de comprar.

Situación 2: La máquina de cafés de tu oficina funciona perfectamente, siempre que le das al botón de comprar sale un café, sin embargo un día se rompe y deja de funcionar. Los trabajadores no lo saben y continúan intentando sacar café.

¿Qué personas crees que dejarían de intentar sacar café antes, los de la situación 1 o los de la situación 2?

Está claro que continuarían intentándolo durante más tiempo los de la situación 1, ya que han aprendido que si aprietan repetidas veces el botón, de vez en cuando (no siempre) sale un café.

Exactamente lo mismo ocurre con el juego. Si nunca saliera el premio nadie apostaría, y si siempre saliera el premio y de repente dejara de salir la gente dejaría jugar. El problema está en que el premio sale de vez en cuando y además no hay nada que nos indique cuando va a salir, por lo que se crea una tensión que se mantiene constantemente mientras se juega hasta que por fin sale el premio (y aunque sea mucho mayor el dinero que has perdido anteriormente) se descarga toda esa tensión generando una sensación momentánea de alivio.

Está claro que los casinos y las tragaperras son un negocio, y no existirían si sus dueños no ganaran dinero con ellas.

El problema es que las sensaciones que sentimos mientras jugamos, toda la estimulación sensorial (lucecitas, música, etc..) y la tensión que se crea hacen que apostar a juegos de azar se convierta en una conducta altamente adictiva.

También hay que tener en cuenta las pérdidas económicas que puede ocasionar el juego. Cuando una persona pierde mucho dinero empieza a plantearse todas las maneras posibles de recuperarlo y una de ellas normalmente suele ser ¡Jugando! De esta manera la finalidad del juego puedo convertirse en reparar los daños causados por el propio juego, ocasionando normalmente mayor malestar del que había.

Indicios de que existe un problema de adicción al juego:

#1. El principal indicio de que existe un problema de adicción al juego es, tal y como he mencionado anteriormente, el hecho de que comienzas a jugar no por diversión, sino por el hecho de evitar sentirte mal.

#2. Aparecen distorsiones cognitivas que generan una falsa sensación de control en algo que es completamente azaroso. Veamos algunos ejemplos:

  • Crees que el resultado de un juego de azar depende más de la habilidad que del azar en sí.
  • Consideras la suerte personal como un factor predictivo del resultado del juego.
  • Predices los resultados futuros en función de las jugadas anteriores, de sensaciones, o de factores que en realidad no tienen ningún valor explicativo, etc.
  • Mides el éxito considerando sólo lo que se gana y no lo que se pierde
  • Supersticiones: llevas algún tipo determinado de ropa, de amuleto, coges las monedas de una determinada manera, etc.; pensando que de esa forma aumentan las posibilidades de ganar.

#3. La función de jugar comienza a ser recuperar el dinero perdido anteriormente jugando.

  • Empiezas a mentir y a tapar, de cara a los demás, la cantidad de horas que inviertes en el juego.
  • Gastas mucho más dinero del que inicialmente querías gastar, vas al banco a sacar más cuando el dinero se acaba o solo dejas de jugar cuando te has gastado todo el dinero que tenías encima.
  • Comienzas a utilizar el juego como estrategia de evasión cuando tienes un mal día, has tenido una discusión, recibes una mala noticia, etc.
  • Comienzas a tener ansiedad y pensamientos acerca del juego de manera constante.
  • El juego comienza a interferir en cualquier ámbito de tu vida privada, ya sea empleo, pareja, vida social, calidad de sueño, etc.

¿Qué hacer si se detecta alguno de estos indicios?

Si detectas que manifiestas algún indicio de que hay un problema de adicción al juego, lo primero que debes hacer es pedir ayuda y romper radicalmente con el juego.

Superar una adicción no es algo fácil, supone mucho esfuerzo y fuerza de voluntad, por lo que es importante que cuentes con fuentes de apoyo para los momentos más duros.

Sin embargo la ludopatía es un problema que se puede solucionar siempre y cuando se tenga voluntad y determinación para ello y se siga el camino correcto. Los tratamientos para la ludopatía están siendo exitosos en uno 80% de las personas, y cuando terminan el tratamiento han recuperado una vida completamente normal, se sienten fortalecidas por la experiencia y no sienten ningún deseo ni necesidad de volver a jugar.

A veces es necesario perderse para volver a encontrarse.

Si te sientes identificado en algún grado, déjate ayudar por un profesional.

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¿Qué es y como se trata la ludopatía?

En este artículo vamos a hablar de ludopatía, ese problema de adicción al juego que en diferentes variantes como son actualmente las apuestas deportivas y los casinos online está afectando cada vez  a más personas debido a su  fácil accesibilidad y al incremento de la publicidad.  (Aumento alarmante de jóvenes adictos a las nuevas tecnologías y apuestas online)

christockwell / Pixabay

¿Cuándo el juego comienza a suponer un problema?

Los problemas con el juego al igual que cualquier otra adicción no suelen tener un inicio concreto y claro, si no que se suelen gestar de manera progresiva y cuando nos damos cuenta ya estamos metidos en una espiral de la que nos sabemos salir.

El juego empieza a suponer un problema cuando:

  • Aparece el síndrome de abstinencia : Ya no jugamos porque nos gusta ni porque disfrutamos con ello, si no porque si no lo hacemos sentimos ansiedad y malestar. El juego pasa de cumplir una función lúdica a cumplir una función de reducción del malestar y de desahogo.
  • Aparece la falta de autocontrol: Dejamos de saber controlarnos, gastamos más dinero del que queremos gastar y luego nos sentimos mal por ello o pasamos más tiempo del que nos gustaría jugando.
  • Aparece la ansiedad: Aunque muchas veces no se reconoce de manera explicita (por todo lo que lleva asociado reconocerlo) comienzan a aparecer indicios de que tenemos un problema. Tenemos ansiedad, nos sentimos culpables, nos sentimos mal, sabemos que no estamos haciendo lo adecuado y el juego empieza a tomar un lugar prioritario en nuestra mente.(COP España: El juego patológico. Definición y criterios dianósticos)

Bases psicológicas de la ludopatía

El poder adictivo de los juegos de azar esta basado en el concepto de refuerzo intermitente. Una conducta como es la de apostar, jugar, esta reforzada de manera azarosa en algunas situaciones (de todas las veces que juego, alguna gano) y esto es lo que convierte esta conducta en adictiva, favoreciendo que aumente su frecuencia y sea difícil de eliminar.

Imagina que cada vez que juegas ganas, si la máquina cambia su estrategia y de repente dejas de ganar, jugarás algunas partidas más hasta darte cuenta de que ya no vas a ganar más y por tanto dejaras de jugar ¿no?. El problema es que esto no es así, si no que a diferencia de esto no hay unas reglas claras, a veces ganas (la minoría por supuesto) y otras no, y además, esto no responde a ningún factor que no sea el azar.

¿Qué es lo que ocurre? Qué aunque haya muchas veces que no ganes, sabes que se puede ganar, se crea una expectativa, se crea una activación que se mantiene hasta que por fin ganas de una vez y descargas toda esa activación. También puede ocurrir que ese día pierdas mucho dinero y, tendrás que recuperarlo de alguna manera, ¿no? Este es el momento en que la finalidad del juego se transforma en reparar los propios daños que el juego ha causado, sin embargo lejos de conseguirlo se suelen causar daños mayores.

Como he mencionado anteriormente toda esta situación empieza a genéranos malestar y ansiedad que tratamos de calmar ¡Jugando!. Sería algo similar a las personas que están a dieta pero cuando sienten ansiedad se pegan atracones. Inmediatamente jugar puede reducir tu malestar (causado mayormente por la ausencia de juego y pérdidas que el juego ha ocasionado) sin embargo a medio largo plazo esta estrategia ansiolítica esta generando problemas mayores. Así es como sin darnos cuenta nos vemos metidos en un círculo vicioso del que no sabemos salir, en una adicción.

Tratamiento de la ludopatía

 Respecto al tratamiento de la ludopatía está comprobado que una orientación cognitivo conductual es la que más resultados ofrece  y por tanto es el tratamiento de elección.

El primer paso para comenzar una terapia es que tomen conciencia de su problema y de cómo el juego se les ha ido de las manos y ha repercutido muy negativamente en sus vidas.

Otras partes importantes del tratamiento son:

  • Control del dinero: Se les corta el acceso al dinero y se les va dando progresivamente a medida que van adquiriendo auto control y aprendiendo a valorarlo.
  • Exposición al lugar de juego: Bar con maquinas, ordenador, sala de juegos, etc… con el fin de que aprendan a estar en esos lugares sin sentir la necesidad de jugar ya que se habitúan progresivamente a ellos.
  • Reestructuración de ideas irracionales acerca del juego: como por ejemplo la creencia de tener control sobre el azar mediante determinadas estrategias, o que se pueden ganar la vida jugando  (Los únicos que a largo plazo pueden ganar dinero con el juego son los casinos).
  • Introducción de actividades alternativas para ocupar el tiempo que pasaban jugando.
  • Reparación de los daños causados por el juego en las relaciones sociales (amigos, pareja, familia, etc…)
  • Prevención de recaídas: Para que identifiquen que estímulos pueden serles problemáticos en algún momento y cómo manejar los momentos de posible tentación, así como enseñarles que hacer si se da un episodio aislado para convierta en una recaída. (Tratamiento Cognitivo-Conductual del Juego Patológico)

Las personas que terminan el tratamiento con éxito no sienten deseo ni necesidad de volver a jugar, recuperan su vida normal y salen fortalecidos por la experiencia. Muchas de ellas incluso adquieren cierta aversión al juego debido a las consecuencias negativas que les ha ocasionado. (Se da cierto condicionamiento aversivo del juego por asociación con las consecuencias negativas que ha tenido) (Psicología del aprendizaje: Condicionamiento clásico de Ivan P. Pavlov)

Por último quiero cerrar este artículo con un mensaje motivador, sacando como conclusión que la ludopatía es un problema que tiene solución (el tratamiento tiene éxito en aproximadamente el 80% de los casos)  y aunque el camino es duro merece la pena recorrerlo para volver a encontrarnos con nosotros mismos y con una vida normal.

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